Disforia de Género

¿Existe relación entre la atracción sexual y el género?

 

 

 

 

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Juan Fernández, Mª Ángeles Quiroga y Isabel Del Olmo

Universidad Complutense de Madrid

 

 

 

 

En este trabajo se pone de manifiesto que las personas –mujeres y varones- pueden ser clasificadas, en función de su atracción sexual, como atraídas por ambos sexos, por varones, por mujeres o, al menos aparentemente, por ninguno de los dos sexos. Para ello se ha utilizado un nuevo instrumento de valoración -el Cuestionario de Atracción Sexual, CAS- diseñado, y sometido al estudio de su validez y fiabilidad, por los autores (su dimensionalidad y propiedades formales aparecen recogidas en la revista Psicothema, 2006, 18 (3), 392-399).

 

El mundo al que se hace referencia es, como resulta obvio, el de la compleja realidad del sexo, sabiendo que, en modo alguno, esta realidad se puede circunscribir al terreno de lo puramente biológico. Dentro de esta realidad biopsicosocial, la atracción sexual, como tal concepto, ha sido introducido en el Thesaurus de psicología muy recientemente (2003), por lo que no es de extrañar que apenas existan instrumentos capaces de clasificar a los sujetos de forma válida y fiable. El contar con el CAS supone, pues, un paso adelante a la hora de investigar las características comunes y diferentes de estos cuatro grupos de sujetos en un cúmulo de variables, como pueden ser, entre otras, la personalidad, las relaciones sociales, la creatividad o la autoestima.

 

 

El CAS incluye ítems que hacen referencia a pensamientos/fantasías (me alegra pensar que los chicos se fijan en mí), sentimientos/emoción/afectos (me gustaría mantener relaciones sexuales con el chico que yo elija), acción/conductas (en las fiestas me gusta enrollarme con las chicas), e imagen social (mis amigos y amigas piensan que a mí me gustan los chicos). Además de obtener una puntuación total para cada una de las dos subescalas (atracción hacia los varones y atracción hacia las mujeres), que posibilita la apreciación global del tipo de atracción sexual que manifiesta cada persona, estos ítems de diverso contenido posibilitan elaborar perfiles diferenciales que rescatan todo un abanico de matizaciones que diferencian a los individuos de cada grupo: no todos los atraídos por ambos sexos, por ejemplo, muestran en igual grado, ni en los mismos aspectos, su atracción hacia los varones y las mujeres. Aquí, igualmente, se constata un avance con respecto a otros procedimientos, pues el aquí desarrollado nos introduce en el rico mundo de los matices de cada grupo de sujetos frente a una concepción estereotipada sobre cada uno de ellos.

 

A su vez, las mujeres y varones pueden ser considerados como instrumetal-expresivos, instrumentales, expresivos y ainstrumental-expresivos, en cuanto a roles de género se refiere. Para obtener esta clasificación se ha utilizado el instrumento más conocido internacionalmente: el Bem Sex Role Inventory (BSRI). Cuando se habla de sujetos instrumental-expresivos o, en otra terminología muy frecuentemente utilizada, andróginos, hacemos referencia a los individuos que toman decisiones fácilmente, son defensores de sus propias creencias y muestran una fuerte personalidad, a la par que se consideran sensibles a las necesidades de los otros, afectuosos y cálidos. Los individuos instrumentales, o también denominados masculinos, se perciben como muy dominantes, con madera de líderes y que, además, actúan como tales líderes. Los seres humanos que se consideran expresivos, también llamados femeninos, se perciben a sí mismos como gentiles, simpáticos y tiernos. Los aintrumental-expresivos, o indiferenciados, creen que son poco dominantes y no están capacitados para ser líderes y, además, no suelen considerarse demasiado tiernos o simpáticos.

 

¿Las mujeres son fundamentalmente expresivas y los varones instrumentales? Dicho de otro modo, ¿existe una estrecha relación entre ambos mundos: sentirse atraída sexualmente por los varones y adoptar un rol de género expresivo o, viceversa, sentirse atraído por las mujeres y adoptar un rol instrumental? Nuestra hipótesis es que no, desde el presupuesto de las múltiples posibilidades que ofrecen las 4 categorías de atracción sexual y las 4 de rol de género. Las tres hipótesis alternativas que hemos puesto a prueba son: a/ la relativa independencia entre las dos tipologías (así será posible encontrar personas atraídas por mujeres que a su vez se pueden percibir como expresivas, como instrumentales, instrumental-exspresivas o ainstrumental-expresivas); b/ la todavía estrecha relación entre el dimorfismo sexual –mujeres y varones- y la atracción sexual (esta estrecha relación seguirá dándose en la mayoría de las poblaciones estudiadas, aunque dados los cambios que están acaeciendo en nuestras sociedades el grado en la relación podrá ir variando en el futuro); c/ la independencia o cuasi-independencia entre el dimorfismo sexual y los dominios instrumental y expresivo.

 

En el estudio empírico realizado participaron 503 universitarios, de los cuales 284 eran mujeres y 219 varones.

 

 

Los resultados, sintetizados en las tres tablas adjuntas, ponen de manifiesto lo siguiente:

 

En primer lugar (véase Tabla 1), se constata la independencia de las dos tipologías [χ2 (9, N = 503) = 16.393, p = .059], lo que implica que, por ejemplo, si una persona se siente atraída por una mujer, puede pertenecer perfectamente a cualquiera de las cuatro categorías derivadas de los dominios instrumental y expresivo: andróginos, masculinos, femeninos o indiferenciados.

Tabla 1: Distribución de frecuencias de las tipologías de atracción sexual y dominios de género

 

 

Esta Tabla muestra muy concretamente que, dentro de las personas que se sienten atraídas por mujeres, predominan aquellas que se perciben con un rol de género expresivo o instrumental-expresivo y no sólo instrumentales (como cabría esperar en un modelo rígido de complementariedad instrumental-expresivo). Algo semejante puede decirse de las personas atraídas por varones.

 

En segundo lugar (véase Tabla 2), la estrecha relación entre dimorfismo sexual y atracción sexual [χ2 (3, N = 503) = 429.753.156, p < .0001]. Con alta probabilidad podemos predecir sin excesivos riesgos de equivocarnos que, todavía en la actualidad, en la mayoría de los casos, los varones van a estar atraídos por mujeres y que las mujeres lo estarán por varones.

Tabla 2: Distribución de frecuencias de las tipologías de atracción sexual y dimorfismo sexual

 

 

Es interesante observar también que existen tanto mujeres como varones (y en una proporción relativamente semejante) que, o bien no se sienten atraídos por ninguno de los dos sexos, o se sienten atraídos por ambos.

 

En tercer lugar (véase Tabla 3), se comprueba la independencia entre el dimorfismo sexual y los dominios de la realidad de género [χ2 (3, N = 503) = 4.90, p = .179], es decir, que el hecho de conocer que una persona es varón o mujer no supone contar con una información útil a la hora de predecir si será andrógina (instrumental-expresiva), masculina (instrumental), femenina (expresiva) o indiferenciada (ainstrumental-expresiva), porque encontramos todas las posibilidades, como cabía esperar que sucediese dentro de una sociedad que lleva tiempo propugnando la igualdad entre los sexos en los ámbitos laboral y familiar. Esto es verdad, al menos, en lo que atañe a la percepción que tienen los jóvenes universitarios de sus roles de género.

Tabla 3: Distribución de frecuencias de las tipologías de los dominios de género y el dimorfismo sexual

 

Sin duda, sería bueno poder comprobar si de verdad se da en la vida real una manifiesta relación entre la percepción aquí constatada (panorama esperanzador e ilusionante por lo que respecta a la igualdad de género) y la conducta correspondiente. En todo caso, con los resultados actuales, ya es posible considerar algunas implicaciones en tres campos bien diferentes: a) en el investigador, en donde se hace imprescindible distinguir claramente entre la compleja realidad del sexo y la del género; b) en el educativo, respetando y desarrollando la diversidad de opciones en el terreno del sexo y del género; c) en el clínico, distinguiendo, dentro de la psicopatología de la identidad, los trastornos relacionados con la identidad sexual de los relacionados con la identidad de género.

 

Este artículo es una versión divulgativa del que aparece, en inglés, en el último número de la revista The Spanish Journal of Psychology: Fernández, J., Quiroga, M.A. y del Olmo, I. (2006): Is there any relationship between sexual attraction and gender typology?. The Spanish Journal of Psychology, 9, 3-9. También en versión electrónica en http://www.ucm.es/sjp . Aquí el lector podrá ver todas las referencias que justifican este trabajo.

Sobre los autores…

 

Juan Fernández, es Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación. Coordinador de Nuevas perspectivas en el desarrollo del sexo y el género -1988-, Varones y mujeres -1996-, Género y sociedad -1998- , Intervención en los ámbitos de la sexología y la generología -2000- (Editorial Pirámide). Libros que sirven de marco de comprensión para este trabajo.

 

Mª Ángeles Quiroga, es Profesora Titular de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico. Especializada en los análisis de las diferencias intergrupales, interindividuales e intraindividuales. Su línea de investigación fundamental está centrada en las diferencias en la interrelación cognición-emoción (estilos cognitivos).

 

Isabel Del Olmo, es Profesora Asociada de Psicología Evolutiva y de la Educación, y Jefa de la Unidad Clínica de Aprendizaje y Logopedia del Hospital Niño Jesús de Madrid. Experta en diagnóstico diferencial de trastornos y dificultades del aprendizaje.

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