Disforia de Género

Alexis Arquette

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NOELIA SASTRE

Hermano de Rosanna, Patricia y David Arquette, Alexis (Los Ángeles, 1969) nació Robert en una familia de actores, y a los 13 años se cambió el nombre. Hace cinco decidió presentarse ante el mundo como mujer, y hace tres empezó a filmar Alexis Arquette: she’s my brother, un documental sobre los miedos, terapias y desencuentros de un transexual en Hollywood. Tras estrenarlo en el Festival de Tribeca, quiere emitirlo sin censura en televisión.

–¿Cómo se siente un transexual en Hollywood?
–Probablemente igual que un transexual en cualquier otro sitio. Supongo que estamos más acostumbrados a la gente diferente, pero eso no lo hace más fácil. En cualquier caso, prefiero haber crecido aquí que en un lugar menos colorista.

–Sabe que será más fácil vender este documental por su apellido.
–Sí, y no tengo ningún problema con la gente que utiliza su fama o su dinero para hacer cosas.

–¿Por qué lo ha hecho?
–Al principio quería hacer el documental para mí, de una forma introspectiva, pero a medida que lo filmaba me daba cuenta de que quería contar el proceso de convertirme en mujer y decirle al mundo quién soy.

–¿Qué espera del público?
–Que entiendan que deberíamos poder ser lo que queremos en lugar de estar sometidos a un juicio constante o a lo que los demás esperan. Todos necesitamos nuestro sitio.

–¿Cuántos papeles ha perdido desde que decidió vivir como mujer?
–Acabo de rechazar tres grandes proyectos porque conocían mi trabajo como hombre y esperaban lo mismo.

–¿Cuáles?
–No puedo decirte los títulos, pero sí las razones. En uno, mi papel era el amigo gay de la protagonista, y no podía actuar como transexual porque ya había un grupo de transexuales en el filme que, claro, eran personajes cómicos, absurdos, ridículos. Estoy harta de papeles de hombre metido en un vestido. No soporto que nos usen así. Además, no tengo agente porque no confío en ellos. He tenido que lidiar con muchos monstruos en Hollywood. Si has visto mi trabajo y quieres conocerme, llévame a cenar, pero no me pidas una vez más que baile y cante. No me hagas perder el tiempo. Por eso rechacé los otros dos proyectos.

–Y la prensa, ¿cómo le trata?
–Pues eres mi primera entrevista en tres años y medio: firmé un contrato de exclusividad con Oprah Winfrey cuando empecé a rodar este documental y el reality show Surreal Life. Así consigue Oprah las cosas, con exclusivas, y ahora quién sabe cuándo iré a su programa. Lo hice porque quería salir en una tele en abierto y tener la mayor audiencia posible.

–¿Recuerda la primera vez que se sintió mujer?
–No soy una transexual tradicional, porque también estoy cómoda con mi parte masculina. Este mundo limita los géneros. Naces hombre o mujer, pero mi vida demuestra que no siempre es así. Me siento mujer desde pequeña. En los 80, a los 15 años, era más fácil, porque seguíamos el look andrógino de David Bowie. Podía satisfacer mi lado femenino y seguir igual a ojos de los demás. Salí del armario a los 18, pero no era un hombre gay. Así que cuando decidí vivir como mujer, mi único miedo era decirle a mis amigos y a mi familia que soy transexual, porque para mucha gente es peor que ser gay. Temía no ser aceptada.

–¿Cómo reaccionó su familia?
–A mi madre no le gustaba que me vistiera como mujer, porque había tenido experiencias en el pasado relacionadas con su propia sexualidad. Pero era más un problema suyo que mío. Mis hermanos siempre han estado cerca de mí y me han aceptado, igual que mi padre. En ese sentido he tenido mucha suerte.

–¿Y el resto?
–Cuando voy por la calle, soy como una gran pantalla en la que todo el mundo proyecta sus opiniones sobre los transexuales. La verdad es que no me importa lo que piensen. Ya sé lo que soy y estoy orgullosa de ello. Si alguien me pregunta si habría querido nacer mujer, diría que no. Estamos aquí por una razón. Soy feliz siendo una mujer transexual.

–“La pubertad me destrozó”, dice en el documental.
–Mi cuerpo empezó a cambiar y fue muy difícil. Si alguien está confundido y no le ayudan, puede tener serios problemas. No podemos maltratar a quien está buscando lo que es. No puedes dirigir la identidad de tu hijo ni controlar el alma humana.

–Al final no cuenta si se somete a la operación de cambio de sexo.
–Yo soy transexual y siempre lo seré, no importa si tengo pene o vagina. ¿Me van a tratar de otra forma si me opero? No tengo por qué contarlo, es privado. El documental repasa el proceso que el sistema nos obliga a pasar para cambiar de sexo. ¿Por qué tengo que hacer dos años de terapia para demostrar lo que soy? ¿Por qué no puedo hacer lo que quiera con mi cuerpo? ¿Quién decide lo que puedes o no puedes ser?
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=409800&idseccio_PK=1006

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