Disforia de Género

Cristina de Suecia

Cristina de Suecia

Origen y niñez

Cristina pertenecía a la dinastía real de los Vasa, iniciada en 1521. Su madre pertenecía a la importante dinastía alemana de los Hohenzollern. Nació el 8 de diciembre de 1626. El nacimiento de Cristina fue bien recibido por su padre, no así por su madre quien deseaba darle al rey Gustavo II Adolfo un heredero varón que siguiera sus pasos.

El año 1604 el Consejo del Reino había acordado aceptar a una mujer como sucesor en el trono, si se daba el caso, por lo que el rey Gustavo II Adolfo decidió confirmar a Cristina en 1627 como su heredero con todos los derechos a la corona, si no nacían otros hijos varones.

Suecia se involucró en 1630 en la Guerra de los Treinta Años por el lado protestante, y en junio del mismo año el rey marchó a la guerra que se desarrollaba en el continente europeo, dejando a su hijo bajo la tuición del canciller Axel Oxenstierna, para que se encargara del pequeño en caso de morir en la guerra.

El 6 de noviembre de 1632 murió el rey en la batalla de Lützen , y antes de cumplir los seis años, Cristina asumió como reina de Suecia, bajo la regencia del canciller Oxenstierna.

El canciller cumplió con los deseos del rey, tomó a Cristina bajo su protección y comenzó muy cuidadosamente a preparar su educación. Por razones de Estado el pequeño rey fue separado de su madre y encargado al cuidado de su tía Catalina, hermana del difunto rey. Cristina pasó un par de años junto a su primo Carlos Gustavo, el futuro rey Carlos X Gustavo, pero volvió al cuidado de su madre por fallecimiento de su tía Catalina.

La relación con su madre fue difícil y el niño pasó al cuidado de la hermana del canciller Oxenstierna. Al cumplir los 13 años dejó de ver a su madre, y no volvería a encontrarla sino para su coronación

Un muchacho muy inteligente y especial

Junto al canciller Oxenstierna, que se hizo cargo de educar a Cristina en asuntos de Estado y política, estaba el obispo Johannes Mattiae Gothus, que como jefe de estudios, se encargó de instruir a Cristina en idiomas, filosofía, historia, teología y astronomía, entre otras materias. Mattiae documentó la gran facilidad de aprendizaje y la enorme sed de conocimientos que mostraba el joven rey. Los idiomas eran la materia preferida del soberano y a través de su vida continuó con su aprendizaje.

Cristina no era agraciado, pero eso a el no le importaba. Era un poco contrahecho, de contextura gruesa y estatura más bien corta. Poseía un temperamento fuerte, inquieto y vivaz, así como una gran energía física.

Los llamados quehaceres femeninos no le atraían, tampoco los lujos, joyas o ropajes. Prefería vestir ropas simples y cómodas. Era muy diestra en la equitación, la caza y la esgrima. Solía dormir poco y dedicaba muchas horas del día a la lectura.

Obligado a dimitir en 1654 por diversos motivos, pasó a la historia más como un hombre que como una mujer, se dice que no se sentía para nada mujer, hasta el punto que en palacio les traía de cabeza con sus comportamientos excesivamente masculinos, sus coqueteos con mujeres (a pesar de preferir sexualmente a los hombres, pues decía que le gustaban los hombres no porque eran hombres sino porque no eran mujeres) y su negativa a contraer matrimonio y a dar descendencia a la corona. Además, se hacía apodar Conde Dhona y nunca dejó de usar el atuendo masculino, teniendo incluso su propia armadura. Sólo su fuerte carácter le imprimió la capacidad de superar los obstáculos que fue salteando inteligentemente. Posteriormente se convirtió al catolicismo. Le sucedió su primo Carlos X. Desde entonces se dedica a viajar, a conspirar para volver al trono, y a proteger a artistas y literatos, a la vez que practica las artes y proyecta croadas con los turcos. En una biografía suya se puede leer: “Me marchó de Suecia porque ya no puedo seguir aparentando que soy un hombre. Voy a otro lugar donde lo pueda hacer”.

Nos cuenta de él un visitante francés:

“Tiene más de sesenta años de edad, decididamente pequeña, muy robusta y rechoncha. Su piel, voz y facciones son masculinos: nariz grande, grandes ojos azules, cejas rubias, una doble barba con vello y un levemente prominente labio inferior. Su cabello es castaño claro, un palmo de largo, empolvado y sin peinar. Su expresión es amistosa y sus modales muy obsequiosos. Su indumentaria se compone de una chaqueta masculina ajustada, de satin negro, que le alcanza las rodillas y abotonada en el frente. Usa una falda negra corta que muestra su calzado masculino. Una gran cinta negra ocupa el lugar del pañuelo al cuello. Un cinturón sobre su chaqueta le ajusta el vientre, haciendo más notoria su redondez.”

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