Disforia de Género

Entrevista a Manuela Trasobares

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“Algunas asociaciones ya me llaman traidora”

LUIS PLIEGO

Manuela Trasobares ha saltado de los platós a la política. La mezzosoprano transexual, que escandalizó Valencia en un programa de Canal 9 hace una década, tiene hoy la llave de la gobernabilidad de Geldo, el pueblo de Castellón en el que vive y en el que el PP y el PSOE han empatado a tres concejales. Trasobares, de 44 años y candidata de Acción Republicana Democrática Española (ARDE), deshoja la margarita.

–Todo el mundo da por hecho que apoyará al candidato socialista.
–Pues no lo sé. Ayer tuvimos una reunión y las cosas están más complicadas de lo que parecía. Mi objetivo es no defraudar a mi electorado, un 15% de este municipio que ha creído en mí. Es muy difícil porque por un lado están la ética y mis valores humanos y, por otro, los proyectos políticos que necesitan dinero. Un dinero que debe venir de la Generalitat valenciana, que está dominada por el PP.

–¿Entonces pactará con el PP?
–Eso sería contranatura. Pero el PSOE no está por la labor de escuchar mi propuesta cultural. Prometí una gran campaña de promoción del pueblo, buscar el turismo rural e invertir dinero y energía en la rehabilitación de viviendas.

–¿Qué le han dicho en el PSOE?
–Que esto es un pueblo pequeño, que es muy complicado buscar subvenciones. Todo son negativas…

–Quizá no vean claro que eso vaya a reportarle beneficios al pueblo.
–Quiero desarrollar unos talleres de albañilería en los que participarían jóvenes parados para rehabilitar viviendas y antiguos pajares que se podrían alquilar o destinar al turismo rural. Estoy proponiendo estrategias y soluciones.

–El PP organizó manifestaciones contra el matrimonio gay y votó en contra de la ley de identidad de género. ¿Le han pedido ya su apoyo para gobernar Geldo?
–Se me han insinuado a través de terceras personas. Me han dicho que lo que quiero hacer vale dinero.

–El colectivo GLTB (gais, lesbianas y transexuales) se le echará encima si dice sí al PP.
–Nunca he querido que el PSOE piense que voy a darles mi voto sin más. Por eso algunos representantes de las asociaciones de transexuales ya me consideran una traidora.

–Tampoco todo el PP verá con buenos ojos un pacto con usted.
— Hay una gran transfobia, algunos incluso prefieren que su partido pacte con el PSOE para evitar que este “híbrido” entre en el gobierno.

–¿Por qué se ha metido en este lío?
–Estoy muy agradecida a mi pueblo. Solo llevo cuatro años aquí, pero me he ganado la candidatura a pulso.

–¿Cuándo descubrió que era transexual?
–Siempre he sido una mujer. Mi padre nunca lo aceptó. Así que me fui de casa. Hace 30 años que me cambié de sexo. Tenía 15 años. Dudo que alguien tan joven se haya sometido jamás a ese tipo de intervención.

–¿La operaron siendo adolescente?
–Fue en Londres. Firmé toda clase de autorizaciones, podían hacer lo que quisieran con mi cadáver si la operación salía mal.

–Algunas cosas han mejorado.
–¿Qué ha cambiado? Ahora podemos poner nuestro nombre de calle en el DNI, pero conozco a transexuales con licenciaturas que se ven obligadas a prostituirse. El DNI y las operaciones no impiden que la gente se dé cuenta de lo que somos. La sociedad nos rechaza. Lo más importante es la integración laboral.

–Su biografía podría titularse Del fango al escaño.
–Yo hablo con conocimiento de causa. Sé muy bien cómo huelen el dolor y la marginación. Por eso soy republicana. Ni yo ni la gente de la calle nacemos con la vida resuelta.

–¿Cómo se gana la vida?
–Dependo económicamente de mi marido, lo que resulta muy injusto. Tampoco se me ha reconocido como cantante de ópera.

–¿Por qué?
–Fui la primera transexual cantante de ópera y la gente me trató como a un monstruo. Escribí una carta a Carmen Alborch para pedirle una ayuda porque estaba abriendo una camino para la integración.

–¿Qué le dijo la ministra?
–Que a mí no se me discriminaba por mi condición transexual, sino por mi talento.

–¿Y no puede ser?
–Por mis características hormonales tengo un registro muy especial. Soy una gran mezzosoprano dramática. Pero no quiere contratarme nadie.

–También diseñó fallas.
–Soy artista plástica, y las fallas también me trajeron problemas. Me censuraron un ninot de Rita Barberà, un alegato contra la hipocresía.

–Hay transexuales famosas que reniegan de su condición.
–Me parece un absurdo. Hay que dar la cara. Yo sé quién soy. Hemos de apoyar al débil porque los fuertes también se ríen de ellas.

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