Disforia de Género

Entrevista con Nati

“Me ven como una rareza, no como persona”

A dos años de idas y vueltas judiciales, “Nati” pide una solución urgente para una “reasignación de sexo”. Espera que, después de la feria, un juicio abreviado le permita cumplir lo que ella ve como “una necesidad”.

La adolescente transexual que, con el apoyo de sus padres, pide una cirugía que convierta su cuerpo de varón en el de una mujer, dialogó en forma exclusiva con La Voz del Interior. Su batalla ante la Justicia ya lleva más de dos años casi sin avances, mientras su diagnóstico está avalado por los profesionales más prestigiosos del país. Hablan también la madre de “Nati” y su psicólogo, quienes piden una solución urgente y afirman que “ya está en condiciones de ser operada”. La intervención es imposible sin un consentimiento legal.

“Nati”, nombre periodístico que este diario le asignó para proteger su identidad en octubre de 2005, cuando por primera vez se difundió su caso, se muestra ansiosa y con ganas de expresarse. Recién termina cuarto año de la secundaria en una escuela pública y su apariencia es la de cualquier chica de 16 años.

“Estoy harta de no ser una persona ante la Justicia, ante la sociedad; harta de ser una etiqueta”, dispara de entrada. Y profundiza: “No se habla de mí como una persona, sino como una rareza. Se me define por mi problemática, va primero el adjetivo y después el sujeto, y más allá de mi pelea por mi identidad sexual soy una persona; tengo una familia, una escuela, proyectos, sentimientos”.

Y arremete: “Es una tremenda angustia no poder ser una persona. No entiendo por qué después de dos años de pedirle a la Justicia por mí, nunca me llamaron para escucharme. Tampoco a mis padres”.

“Siento que los señores de la Justicia defienden su orgullo y su ideología –confiesa “Nati”– no toman esto como una cuestión de salud, algunos no están informados ni se quieren informar, no pueden creer que lo mío es reversible, no pueden mezclar esto con sus creencias”. Y enfatiza: “Si yo pidiera que me quiten un riñón, ya estaría operada… ”.

“Necesito el cambio”. “Mi disforia de género es algo que yo tengo, no algo que yo soy. Tiene que ver con mi identidad, pero no me define en absoluto”, explica “Nati”, y lamenta que en la prensa se la siga denominando como “el” joven. Todos en su entorno familiar y escolar la llaman con su nuevo nombre y la tratan como a una chica.

“Nati” confiesa: “Siento la necesidad de tener el cuerpo que me corresponde: si no lo tenés estás muerta en vida o te matás. Es así: necesito una adecuación genital”.

“Nati” no logró ningún amigo genuino en su curso el último año. Su clase está integrada por una mayoría de adolescentes que desde la primaria la conocieron como “Marcos”, y que vieron de cerca su transformación desde los 14 años, en que comenzó a asumir gradualmente su nueva identidad. “Influye mucho que me hayan conocido desde la infancia –dice “Nati”– son buenos chicos y yo los entiendo. Para ellos no es fácil, pero para mí es peor”. Y agrega: “Menos mal que tengo a mis amigos, que son pocos pero excelentes”.

Mediatización. Desde que apareció la historia de “Nati” el 3 de octubre de 2005, su casa del barrio Cura Brochero de Villa Dolores –un sector residencial– se convirtió en destino de medios de prensa del país y el mundo.

Ella dice: “La mediatización tuvo cosas buenas y malas, fue positivo que esta sociedad, que al principio fue muy agresiva conmigo, se volviera más tolerante. En general, la reacción fue buena”. Y evalúa: “Lo malo fue el manoseo de la información que hicieron muchos medios. Este tema se presta para el amarillismo, y muchos lo aprovecharon así”. La familia realizó varios viajes en el país y en el exterior dando a conocer su problemática.

“Nati” se comunica mediante Internet con transexuales de distintos tipos del mundo y es conocida en muchos foros del tema porque fue el primer caso en el que los padres apoyaron su pedido.

“El día de mi operación va a ser muy especial, pero todo no va a terminar ahí. Me sacaré una mochila de 10 mil kilos, pero después quiero tener mi DNI, hacer mi vida… nada va a ser fácil, pero es lo que necesito…”.

Cronología

Octubre de 2004. Los padres de “Nati”, entonces de 14 años, piden a la Justicia la adecuación sexual de su hija, previa hormonación.

Noviembre de 2004. El juez Rodolfo Álvarez rechaza in limine el pedido, afirmando que la potestad de los padres no es suficiente para pedir una intervención irreversible.

Junio de 2005. Los padres apelan ante la Cámara Civil y Comercial de Villa Dolores. El estado emocional de “Nati” se agrava.

Octubre de 2005. Ante una nueva negativa de la Justicia, los padres hacen público el caso.

Diciembre de 2005. “Nati” y sus padres reciben el apoyo de distintas entidades del mundo que se ocupan de la disforia de género.

Julio de 2006. El Tribunal Superior de Justicia ordena a los Tribunales de Villa Dolores tratar el caso. Especialistas advierten que la vida de “Nati” corre peligro.

Agosto de 2006. La psicoanalista Silvia Bleichmar dedica un capítulo Las paradojas de la sexualidad masculina al caso de “Nati”.

Octubre de 2006. La Cámara Civil de Villa Dolores le ordena al juez Álvarez tratar el caso luego de que éste solicitara inhibirse.

Diciembre de 2006. El juez propone un juicio abreviado rechazado por los padres de “Nati”.

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