Disforia de Género

Entrevista Gloria Hazel Davenporth

Entrevista • Gloria Hazel Davenporth. Presidenta de Organización Humana Nación Trans
Cambiar de identidad sexual cuesta 100 mil pesos

“El Estado nos impide obtener una identificación para acceder a trabajos y estudios formales”, señala la activista.

Foto: Sandra Perdomo

En el Distrito Federal llevar a cabo un juicio para que las personas transexuales puedan cambiar su identidad cuesta alrededor de 100 mil pesos, reveló Gloria Hazel Davenporth, presidenta de la Organización Humana Nación Trans.

En entrevista con MILENIO, la activista y defensora de los derechos de este sector de la población sostuvo que decenas de personas transexuales que cuentan con estudios profesionales se han tenido que dedicar al sexoservicio por no contar con documentos oficiales que acrediten su cambio de sexo y nombre.

“La prostitución de las personas transexuales se debe a que el propio Estado nos impide obtener una identificación que nos permita acceder a los estudios y empleos formales”, dijo.

Davenporth explicó que con las reformas de 2004 al Código Civil del Distrito Federal, en las cuales se estableció el cambio de sexo como una causal para modificar el nombre de las personas, sólo ocasionó que los abogados incrementaran sus honorarios considerablemente para llevar a cabo un juicio de esta naturaleza.

Además, dijo, con esas reformas se le otorgan a los jueces facultades discrecionales para determinar si es factible o no el cambio de nombre.

Lo anterior, comentó, ha originado que la mayoría de los impartidores de justicia se nieguen a modificar las actas de nacimiento con “razones ilógicas”, como lo es decir que se quiere evadir a la justicia en algún delito que se cometió.

“Aquí interviene la homofobia y la transfobia de los jueces y abogados para negarnos este derecho que convierten en un negocio de plazas”, aseveró.

Explicó que esta situación ha generado que algunos abogados cobren hasta 100 mil pesos para llevar un juicio de cambio de identidad y obtener los documentos oficiales para acceder a la educación, trabajo y pasaporte, entre otros.

“Si yo tengo el dinero para pagar un juicio puedo ser transexual y tener acceso a mis documentos, pero si estoy desempleada o simplemente no junto esa cantidad, no lo puedo ser”, agregó.

En la actualidad, dijo, las personas que cambian de sexo tienen que utilizar credenciales de elector y pasaportes con el nombre de nacimiento, lo que los convierte en “blancos perfectos” para la discriminación.

Comentó que quienes principalmente se aprovechan de esta situación son los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, pues bajo cualquier pretexto detienen a las personas que “a simple vista se ve que somos transexuales y nos exigen que les enseñemos una identificación que acredite nuestra identidad”.

“Para muestra un botón”, dijo Gloria, el domingo pasado el policía Jorge Soto detuvo sin motivo alguno el vehículo en el que viajaba por la Zona Rosa, delegación Cuauhtémoc, “me exigió que le mostrara una identificación de mujer; se burló e incluso amenazó con golpearme y tuve que llamar a servicios internos de la SSP-DF para que lo controlaran”. Hechos por los cuales presentó este martes una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

Aplaudió la iniciativa en la que trabaja el diputado local de Alternativa Jorge Carlos Díaz Cuervo para que en los hospitales del gobierno capitalino se practiquen las cirugías y tratamientos a quienes decidan cambiar de sexo y puedan modificar sus documentos oficiales de identificación, sin que se tenga que aclarar que la nueva identidad se debe a que se trata de una persona transexual.

Aseguró que a diferencia de la iniciativa de Ley de Identidad de Género que se presentó en la Cámara de Diputados, la propuesta de Díaz Cuervo es “genuina” y busca reivindicar la dignidad y los derechos de los transexuales.

Advirtió que se corre el riesgo de que el tema sea utilizado como un “mercado electoral”, por lo que pidió al legislador que en la elaboración de su iniciativa tome en cuenta el sentir de este sector de la población.

Hazel consideró que antes de llevar a cabo las nuevas reformas al Código Civil y a la Ley de Salud, se debe acabar con la visión paternalista de que el gobierno costeará las operaciones y los trámites que conlleve cambiar de sexo y dejar en claro que el Estado debe ser congruente al momento de devolver los impuestos a los ciudadanos.

“Las personas transexuales cumplimos con nuestras obligaciones fiscales; por cada pantimedia, labial y maquillaje que compramos pagamos un impuesto que nos debe ser devuelto en servicios como los que propone el diputado”, dijo.

Y en forma irónica, dijo: “El día en el cual se haga una exención de impuestos a las personas transexuales por no tener derechos, ese mismo día, muchos empresarios saldrían en minifaldas con tal de no pagar”.

¿Esta iniciativa llega en un momento adecuado?

Era urgente que se atendiera la problemática en la que vivimos, aunque no se cuenta con estadísticas oficiales, cientos de transexuales han perdido la vida o sufrido malformaciones a causa de cirugías clandestinas, y son víctimas de discriminación por no contar con documentos que acrediten su nueva identidad.

   
  Georgina Pineda

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