Disforia de Género

JUANA IRIS RUBIO

La presidenta de TravesNavia, Juana Iris Rubio, es una de las mujeres transgéneros que pidió ante la Corte se Apelaciones su cambio de nombre y sexo. En este humano, simple y profundo relato, ella cuenta parte de su vida, la misma que justifica su demanda legal.

Por Juana Iris Rubio

Quiero comenzar contando que desde muy niña he vivido la discriminación en carne propia, primero en mi núcleo familiar, y luego en el colegio.

En un principio mi familia me discriminó y me echó de la casa, por ser una persona diferente a ellos en lo referente a mi sexo biológico ,y en el colegio me molestaban porque me encontraban diferente a los demás niños y niñas .

Todo comenzó cuando yo tenia 7 años y desde esa edad hasta ahora he vivido todo un calvario, ya que mi nombre por partida de nacimiento no coincide con mi imagen, ni mi rol de género, que es femenino.

A causa de este rol de género, ya asumido por mí, puedo decir que mis problemas no han terminado, ya que veo vulnerados mis derechos como persona, primero que nada, en el ámbito laboral, educacional y de salud.

En el ámbito de la salud: no tengo una atención digna, puesto que he sido rechazada por tener nombres masculinos y no femeninos, esto ocurre por el tema de mi inscripción en el Registro Civil, pasando a tener conflictos con quien me atiende, pues, voy como mujer y debo explicar toda mi historia de vida, y el tiempo termina y no he logrado ser atendida por la causa que requirió mi consulta al médico.

A esto se suma, que al momento de llamarme para poder ser atendida, me llaman con el nombre masculino que legalmente tengo y debo ser discriminada a través de las miradas y la burlas de las personas que se encuentran al igual que yo esperando ser atendidas.

En el ámbito Laboral: es en este espacio en donde me he sentido mucho más vulnerable, puesto que mi currículo, mis antecedentes son de hombre y yo visto, actuó y soy una mujer, por lo tanto quedo fuera de los parámetros para el trabajo al que quiero o quisiera postular, sólo por llevar el nombre masculino y no el que yo tengo, situación que me hace sentirme frustrada como persona y como mujer.

En el ámbito educacional puedo decir que, la he pasado muy mal ya que ahora adulta he estado en un proceso en el cual he vuelto al colegio, pero cuando pasan lista soy nombrada por mi nombre legal y la verdad que me siento una persona rara solo por llevar este nombre

Desde la perspectiva cultural, las complicaciones dadas por las formas que se asume la discriminación desde la sociedad para quienes hemos tratado de ejercer nuestro derecho a la vida y a los derechos asociados a nuestra dignidad; tenemos que estar en una actitud de permanentes explicaciones y justificaciones acerca de nuestra condición ¿todos/as debemos estar explicando nuestra condición cada vez que a alguien le complique o le entre la curiosidad?

El acceso a ciertos bienes de consumo, necesarios para mi desempeño laboral o mi legitima oportunidad de tener un vehiculo, se ve complejizada por la actitud de la policía al momento de requerir mis documentos, y vuelta a explicar mi condición.

Todo esto en el contexto de ser una mujer atrapada en un cuerpo que no me corresponde. Por eso el cambio de nombre mejorará significativamente mi calidad de vida.

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